"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."
Cansada de aparentar, de fingir, de esconder lo que siento. Esa es la única verdad que puedo mostrar al mundo ahora. Me siento usada y tirada, como un pedazo de papel escrito, un objeto simple y sin importancia, una parte de la historia que tuvo que ser borrada para que no estorbe. Me pasan muchas cosas por adentro ahora, y necesito descargar la mezcla de sensaciones que estoy viviendo de alguna manera, y esta es la única que encuentro sin tener que enfrentarme a alguien que contradiga todo lo que vaya a expresar, como siempre me sucede. Hay aspectos de la vida que uno tiene que tener presentes siempre, porque de ellos salen las cosas que a uno lo marcan de por vida. Si, los valores, los recuerdos, las promesas, los sentimientos. Pero a veces ni el sentir más fuerte puede luchar en contra de la corriente propuesta por la gente ciega de ambición; hay veces que ni el más puro de los valores puede contrarrestar algo impuesto. ¿De qué le sirve a una simple oveja opinar sobre lo que hace el pastor? ¿Hay alguna posibilidad de que el rol de los papeles se intercambie y, los que antes eran los pastores, vean sus equivocaciones? No se si es posible, pero de lo que estoy segura es que , a veces, las equivocaciones que uno hace, tanto consciente como inconcientemente, son letales... como ahora. De nada sirve el pedir perdón después de reírse con lo que hace, después de disfrutar y no ver al costado a una persona que odia lo que pasa; la misma persona que lo dió todo, y que ese todo fue utilizado en la peor forma existente, y sin dar las gracias por el esfuerzo.
Gente, mucha gente alrededor. Colores, música, sonrisas. Los directores de la orquesta disfrutando y manejando a las marionetas. ¿Me siguen con la pintura del suceso? Las marionetas responden como si las decisiones de sus, para ellos, pares, fueran las propias, como si ellos hubieran elegido estar ahí, en ese momento, haciendo lo que hacen. Y atrás del fondo pintoresco, en un rincón, una esquina oscura, aparece una persona, una simple integrante de la comitiva, del grupo de las marionetas, cansada de bailar al son de una canción cuyo ritmo comenzó a desconocer. Ella solo se levanta y se va del lugar, mirando fijamente al suelo, con una cara inmutable y fría. Muchas cosas le pasan a esta marioneta de la vida. Muchos sentimientos tuvo que experimentar para llegar a donde está. Conteniendo sus lágrimas y viendo a la felicidad escurrirse entre sus manos, dejándola pasar. Ella tiene el corazón roto, y en las cicatrices y hendiduras lleva dolor, descepción y desesperación. Necesita ser escuchada, necesita sentirse alguien diferente, necesita poder sentirse fuerte. Tal vez es lo que dice, tal vez debería pensar antes de hablar; creía que sabía lo suficiente para hacer lo correcto para ella. Llegar a un lugar donde se sienta acogida, y explotar en llanto. Lágrimas que sirven para borrar. Llega el momento en el cual tiene que elegir entre lo que quiere y lo que cree que necesita, y ahora todo lo que la rodea se convierte en una lucha, una lucha consigo misma. ¿Por qué debe ser tan complicado, tan confuso, tan exigente? Siente que esta a kilómetros de distancia de su verdadero ser; tal vez nunca será lo que fue una vez, pero debe luchar con quién es ahora, encontrarse y poner sus pies sobre la tierra. Se siente como si estuviera al revés, y no quiere estar aquí. Muchas cosas pasaron, muchas fisuras hubo en su carrera, mucha agua paso por debajo del puente. Ella estaba dando todo su mundo de tal forma que a ella no le quedaba nada, ni siquiera oxígeno limpio para respirar, pero aún así sobrevivía. Tenía sueños, miedos y tanto por lo que pelear. Ella tenía en claro que papel debía cumplir, pero ya no sabía como interpretarlo. Estaba asustada, no estaba preparada, estaba perdida en la oscuridad de su corazón. Le es fácil sentirse que esta completamente sola, sentir que nadie sabe lo buena que es, el bien que esta dentro de ella y que esta tratando tan fuerte de salir a la luz para poder ser feliz. Pero ese es el problema, su complejo de luchadora no puede permitir dejarse caer, dejarse derrotar. No se puede sentar y mirar al mundo cambiar, porque ella sabe que importa lo que tenga que decir que no hay nadie más que se pueda parar en su lugar. Se frustra muy fácil, pero sabe que puede superarlo sola, como lo hizo hasta ahora.