"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."
Cuando uno cae dos veces por algo o alguien que no tiene el valor necesario para ser considerado lo suficientemente importante como para caer una tercera vez, pero aún así sucede, caes como un idiota dentro del mismo pozo, uno se convierte en un ciego hipócrita que debe aprender todo un camino de vida una vez más, y aquello o aquel por lo que caímos se convierte solo en una piedra en el camino.