"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."
Últimamente no lo pienso con tanta frecuencia como lo hacia antes, creo que estoy aprendiendo a vivir con esto, a que me de igual que pasa y que deja de pasar. La verdad que hace ya un tiempo que tampoco escribo nada al respecto. Debe ser que se acerca el límite de mi paciencia, entonces intento hacer lo que puedo, aunque lo que pueda hacer no siempre sea lo que quiera hacer o lo que se deba. Talvez si alguien que realmente me conozca al pié de la letra sepa de que estoy hablando, pero espero que para esas personas a las que va dirigida esta entrada de mi blog les sea lo suficientemente clara como para no tener que dar nombres ni ser tan explícitos, porque sino se llegaría a un punto muy incomodo, y no se lo deseo a nadie. Hace ya un tiempo que no se nada de estas personas, que no me hablo, que me ignoran, que no les importa nada de lo que pueda llegar a pasar conmigo. ¿Cuál es el punto? Que estoy harta de eso. Recuerdo, y creo que tengo pruebas, de una frase que una de esas personas me había dicho antes de terminar el año… que me sorprendió bastante, pero parece que esa frase quedo en el olvido, o tres metros bajo tierra. Y me estoy cansando, pero como buena boluda que soy intento bancar más de lo que puedo… Vamos a ver hasta donde nos lleva esto.