"El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados."
Un recuerdo falso es un recuerdo de un evento que no ocurrió o una distorsión de un evento que ocurrió, según se puede saber por hechos corroborables externamente.
Se sabe que la memoria sólo es confiable hasta cierto punto, bien sea por no recordar cosas que se saben, o por recordarlas incorrectamente. La identificación por parte de testigos en casos criminales es otro ejemplo de memoria no fiable.

Si una persona recuerda un evento que no ocurrió ante otro testigo o para el cual no hay evidencia física que lo corrobore, la validez del recuerdo puede ser cuestionada, pero no desestimada. Puede decirse que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, pero la validación tiene la prioridad más alta. Por ejemplo, uno puede decir que existen manadas de elefantes con alas. Si bien es difícil probar concluyentemente que esto sea falso, tampoco puede ser validado hasta que se encuentren varios de esos elefantes.

Surgen complicaciones cuando un recuerdo involucra un trauma inflingido por otro. Si negar ese recuerdo incriminatorio es de interés para una tercera parte que probablemente esté involucrada, el recuerdo no puede desestimarse simplemente por la fuerza de dicha negación. Igualmente, el solo recuerdo no garantiza la acusación de la tercera parte, por ello la necesidad de evidencia.

Las investigaciones sugieren que la memoria involucra reconstrucción, no solamente recuerdo.